Al igual que te habrá ocurrido a ti, yo también he llegado a sentir frustración con la saga de Pokémon. Es una de las franquicias más originales y creativas que existen, y da rabia ver cómo en estos últimos años priorizaban cantidad sobre calidad.
Cada año teníamos un juego de la saga principal y casi ninguno ha cumplido con el sello de calidad que deberían tener todas las empresas de estas características. Con el tiempo, ese concepto se ha ido difuminando hasta convertirse en polvo en el caso de Pokémon.

He criticado con dureza todo lo que se ha hecho mal con esta saga, ya que ha sido una de mis favoritas desde que era muy pequeña. Sabía quién era Pikachu antes incluso de ser consciente de lo que hacía y decía.
Sin embargo, no escribo este post con la intención de criticar a Pokémon, sino todo lo contrario; quiero pedir disculpas por haber sido tan dura meses atrás con un título en concreto:
Leyendas Pokémon Z-A.

Cuando este juego estaba a punto de ser lanzado, no me gustaba nada lo que veía en los avances que enseñaban en Youtube. Y no es solo que no me gustase, es que me hacía sentir incómoda. Mi frustración con la saga me impedía sacar virtudes positivas a esos adelantos.
Con decirte que no fui capaz ni de comprármelo porque me negaba a apoyar un videojuego que parecía hecho a las prisas como venía siendo costumbre. Me lo regalaron al día siguiente de su salida y, aunque agradecí enormemente el detallazo, sentía que no iba a ser capaz de terminarlo.

Tenía la experiencia de Leyendas Pokémon Arceus, el cual empecé cuatro veces en momentos diferentes de mi vida hasta que logré llegar a la pantalla de créditos. No me forcé a acabarlo, sino que encontré la motivación necesaria para terminarlo gracias a una meta que me autoimpuse: conseguir todas las formas regionales de Hisui.
El juego por sí solo no me enganchó lo suficiente. Ni tampoco lo hicieron Diamante Brillante y Perla Reluciente, ni Escarlata y Púrpura…
Con esta sensación a las espaldas, tomé la decisión de grabar Leyendas Pokémon Z-A para subirlo a Youtube. Creía que hacerlo así sería lo que lograría hacerme llegar a la pantalla final. Y, ¿sabes una cosa?
Funcionó.
Pero no es que simplemente funcionara, es que me vi a mí misma despertándome cada día y pensando en el momento de sentarme frente al PC para grabar.

Leyendas Pokémon Z-A me enganchó de forma magistral. Fue sorprendente para mí, ya que suelo ser muy crítica con todo lo que disfruto, sean películas, series, videojuegos o libros. Un defecto o una virtud, según lo quieras mirar (o según qué cosas critique, claro).
Terminé la historia principal del juego en diciembre, pero sigo metiendo el cartucho en la consola a día de hoy. Con la salida del DLC, Megadimensión, me dedico a completar la pokédex, a buscar shinies, a terminar misiones secundarias, a encontrar a los legendarios… Hay muchísimas cosas que puedes hacer en la ciudad y, al ser «pequeña», hilas una misión con otra sin parar.
Me gustaría hacer un rápido inciso acerca del DLC, porque entiendo que genere malestar. Yo tampoco estoy de acuerdo con el hecho de que sacaran contenido adicional un mes y medio después del lanzamiento de Z-A, y más a esos fascinantes 30 euros.
El contenido del DLC me gusta a modo personal, pero que me agrade no lo exime de culpa. Es injustificado y una clara práctica anticonsumidor. Pero, en este post, no voy a centrarme en criticar los aspectos negativos. Es algo que ya hice en su día.
Quiero alabar lo positivo y, sobre todo, hablarte de lo sorprendente que ha sido para mí que este juego se haya colado entre mis títulos de confort. Dios mío, es que solo el hecho de escribirlo me hace sentir rara.

Ciudad Luminalia no está tan vacía como podía parecer en los avances. Hay zonas salvajes por todas partes y, fuera de estas, también encontrarás pokémon que pululan por aquí y allí. Además, hay tantísimas misiones secundarias que es posible que te abrumes o aceptes más de las que puedas recordar.
Nunca vas a quedarte sin tareas que hacer.
Es cierto que el apartado artístico es muy mejorable y, por desgracia, es lo primero que nos entra por el ojo a casi todos. Un juego sin coherencia visual denota falta de «algo». Podría ser tiempo, una mala dirección o gestión… Nunca lo sabremos con certeza.
Pero su carencia visual no es tan inmensa como Escarlata y Púrpura, y la versión de Nintendo Switch 2 lo vuelve más fluido y lo mejora bastante. Es un título agradable de jugar.

Aun así, creo que la culpable de que me haya gustado tanto Leyendas Z-A ha sido la época en que lo probé. En octubre recaí en un problema que llevo arrastrando una temporada, solo que esta vez la caída fue tan grande que toqué fondo.
En esos días, mis energías se concentraban solo en sobrevivir. Vivía en alerta constante y Leyendas Z-A era como entrar en el ojo del huracán; un pequeño instante de paz en esa horrible vorágine.

Cada vez que veo en mi lista de vídeos de Youtube el gameplay que grabé, la nostalgia me atraviesa como una flecha. Mira que fue hace solo unos meses, pero parece que hubieran pasado años. La canción de los juegos Z-A durante la noche me pone el vello de punta, porque me transporta a esos momentos donde encontraba alegría en una racha de sucesos inmerecidos.
Descubrir las nuevas megaevoluciones, avanzar en la historia principal (que no está nada mal), capturar pokémon de todo tipo, entrenar a un Buneary que no quería evolucionar a Lopunny, conseguir la mega piedra de Clefable después de mucho sudor y lágrimas…
He vivido una experiencia increíble con Leyendas Pokémon Z-A.

A la fecha que escribo este post, sigo enfrascada en misiones secundarias y, sobre todo, creando dónuts de todo tipo (la mayoría mal aprovechados) para entrar en las brechas dimensionales del DLC.
Mis metas actuales son conseguir muchos shinies para moverlos a Pokémon Champions y hacerme un equipo de Pokémon hada con Slurpuff, Sylveon, Diancie, etc.
Pido disculpas porque me equivoqué con Leyendas Pokemon Z-A. Fui demasiado crítica con él. Al jugarlo fui consciente de todas sus carencias, pero también de sus virtudes. El sistema de combate me encantó, a pesar de saber que no es el favorito de muchos, y la ciudad no es un lugar vacío y sin vida.
Y en los pokémon pusieron un cariño especial, ya que cada uno tiene su propia forma de caminar y respetan bastante la diferencia de tamaños entre ellos. Sí, os estamos mirando directamente a vosotros, Diamante Brillante y Perla Reluciente.

¿Podría haber sido un mejor juego de haber dedicado más tiempo a su desarrollo? Sin duda.
¿Lo convierte eso en un mal juego? En absoluto. Ni siquiera podría decir tantas cosas malas de forma objetiva.
